En la era digital y con el abaratamiento de los precios en tecnología, comprar una cámara (o que te la regalen) e iniciarte en fotografía es cada vez más accesible.

Te acaban de regalar una cámara digital réflex en su mayoría, aunque también pueden haberte regalado (o regalarte tu mismo) una compacta, una mirrorless o quieres probar la que trae el móvil ese nuevo con el que cuentas y quieres empezar en fotografía.
La verdad es que desde hace tiempo te pica el gusanillo y quieres probar.
Miras en páginas de Internet y ves imágenes que te gustan y piensas que igual tú también las puedes hacer, así que levantas la cámara, apuntas al bichillo de turno, al horizonte, a la flor o a algún familiar y das al clic. Pero cuando la ves en la pantalla no te parece tan buena como habías pensado, a pesar de los likes que te regalan en tu red social.

Bienvenido al mundo de la fotografía.

Comienzas a buscar respuestas y ves que la cosa no era tan fácil como pensabas en un principio.
Te enteras que hay ciertas reglas (de la mirada, de los tercios, del horizonte, …) que debes conocer para cumplirlas o saltártelas con criterio. Conoces palabras nuevas que no habías oído en tu vida como hiperfocal, proporción áurea, espacio negativo, profundidad de campo o distorsión de lente.
Si lo tuyo no era verdadera pasión seguramente esa cámara nueva termine olvidada en algún rincón esperando ser recordada en algún evento familiar o, en el mejor de los casos, en un mercadillo de segunda mano para recuperar algo del dinero invertido.

Proporción, áurea
Proporción áurea

Empieza a ser el fotógrafo en el que te vas a convertir.

Si has salvado esta primera fase de desconcierto es el momento de valorar a que campo de la fotografía quieres dedicarte, pues las ramificaciones de esta pasión son de lo más extensa. Lo mejor, si es que no lo tienes totalmente claro, es que pruebes con varias hasta encontrar esa con la que mejor te sientas y puedas expresar tus emociones. No te preocupes en este primer momento por buscar un estilo propio porque éste seguro que tardará en aparecer porque estás en ese proceso de aprendizaje pero finalmente llegará a tus fotografías.
Tampoco te enciegues en gastarte un dineral en comprar accesorios que, después de probar y ver que quizás las marinas, la fotografía macro o las nocturnas no es lo tuyo, tengas que estar vendiendo parte de tu equipo.
Aconsejo apuntarte a algún grupo u organización de tu zona de residencia donde se impartan talleres o para realizar quedadas y salir en compañía. En Facebook seguro que encuentras alguno cerca en el que puedas agregarte.
Los beneficios que vas a conseguir serán varios. Entre ellos relacionarte con gente que comparte tu misma pasión, que estarán más experimentados en el uso de las cámaras y sus accesorios y te puedan aconsejar su uso o la compra de algún componente que te ayude a mejorar.
Igual también puedas probar otro objetivo a parte del kitero para hacer pruebas de campo y valorar el invertir en uno con mayor calidad.
Asumo que has hecho los deberes y tienes control sobre la cámara tras leerte el manual y haber pasado horas navegando por la web en diferentes portales observando las imágenes de otros fotógrafos, que una temática te ha llamado más la atención que otras y que en tu mente tienes casi decidido las fotografías que serán tuyas.

Grupo, Fotografia
cegoh / Pixabay

Toma el control con la práctica.

Entonces, llegado a este punto, es hora de que tomes el control de la situación y comiences a experimentar. Afortunadamente ahora no tenemos los inconvenientes de antaño en cuanto a la limitación de disparos a realizar salvo por la capacidad de carga de nuestras tarjetas. Tampoco significa eso que comiences a disparar sin ton ni son ni con un objetivo claro, pues de lo que se trata en esta fase de aprendizaje es ir poniendo en práctica lo que has aprendido e intentar realizar copias de las fotos que más te han gustado en las redes.
Entiéndeme bien, no estoy planteando que plagies imágenes sino que intentes realizar una lo más parecida para que aprendas a usar los mismos valores que aquella otra que te atrajo y compruebes tu resultado sin llegar a obsesionarte porque no hayas conseguido realizarla igual.
En esta etapa se trata de ir interiorizando conceptos. De esta manera, poco a poco, verás que tus fotografías logran un salto cualitativo, que no te importarán los likes que puedas recibir tanto como tu satisfacción personal al ver que aquella imagen que tenías en la cabeza lograste plasmarla en la fotografía tal y como querías.
Y ya sabes mi consejo final: ahora puedes cerrar la pantalla, coger la cámara y salir a tomar esa imagen que te acerque a tu meta de convertirte en el fotógrafo o fotógrafa que quieres ser. Te espero pronto de vuelta.

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