Si la memoria no me engaña, cosa que no sería de extrañar, mi primer acercamiento a la fotografía fue cuando mi padre trajo a casa desde su trabajo una cámara Agfamatic Pocket que algún huésped se había dejado en los apartamentos donde trabajaba.

Su funcionamiento me tenía ensimismado, era tan básico que sólo era necesario abrir y cerrar el cuerpo para armar el botón rojo de disparo, componer y ya estaba todo hecho. Para un niño aquello era una maravilla.

Agfamatic Pocket

Con aquella cámara alargada realizaba mis primeras fotografías, aunque ni siquiera tuviese un rollo 110 dentro, por desconocimiento de si realmente estaba operativa y, sobre todo, porque eran tiempos difíciles y no tenía posibilidades logísticas ni dinero para comprarlos.

Pero aquello no era ninguna limitación lo suficientemente grande para impedir su uso. Si te estás preguntando cómo es posible que sin tener colocado un rollo no fuera una limitación la respuesta es más fácil de lo que imaginas.

Fotografías mentales para épocas de crisis

Como has leído, con aquella cámara realizaba fotografías mentales. Mucho más económicas para aquella época en la que no podía gastar dinero en rollos 110 alargados ni tampoco en su posterior revelado.

Pero pasaron los años y la Pocket quedó dormitando en un cajón.La vida siguió su curso.

Y llegó la revolución digital, Internet. Nos puso a todos el conocimiento al alcance de un simple clic, aunque en sus comienzos en España hubiésemos de esperar a las 18 horas para que nos saliera más económico la conexión con aquellos ruidosos módems.

De pronto, lo que en un sitio como Arguineguín, un pueblo en el sur de Gran Canaria era difícil de encontrar, estaba a un simple clic de distancia.

Nos convertimos en conocedores de lo que hacían personas que vivían en la otra parte del mundo. Podía conocer a un fotógrafo que estaba en Canadá, en Australia, en Noruega o en Argentina. Y entonces se abrió ante mí lo que era un mundo de imágenes, lo que uno siempre había soñado. Pasaba horas navegando por la red.

La revolución digital, para bien y para mal

Internet nos dio a todos la posibilidad de conocer fotógrafos que jamás en la vida uno podía haber tenido acceso a ellos. La oportunidad de tener manuales, tutoriales, videotutoriales,  blogs de fotografía, talleres, Webinar y un sinfín de documentación a la que jamás hubiese tenido ocasión de poder acceder.

Pero como todo tiene sus dos caras. Este acceso también tiene sus cosas malas, las horas perdidas delante de la pantalla del ordenador visitando innumerables páginas y cuya consecuencia más destacable era que uno dejara de hacer precisamente lo que más tenía que haber estado haciendo, tomar fotografías.

Porque ese es el mejor consejo que nadie puede darte si quieres mejorar tus imágenes.

Ya lo decía Henri Cartier-Bresson en su tan manida frase.

Tus primeras 10.000 fotos serán tus peores fotos.

O lo que equivale a decir que dejes de estar vagueando en la web y salgas a tomar las fotos que quieres, porque la práctica es el pilar principal para que te conviertas en el fotógrafo que quieres ser.

Debes practicar para que no pienses en la técnica al apretar el botón y te centres en la composición y el efecto que quieres dar a tu toma.

Jorge viendo Jorge 2

Oye, que lo decía en serio, que dejes de leer y salgas a tomar fotografías. Bueno, va, termina este post y luego sales.

Mi invitación

Eso precisamente fue lo que me falló, me ponía mil excusas, que si el trabajo y el posterior cansancio, que si las cargas familiares, que si no tenía el equipo adecuado o no me gustaba salir solo o cualquier otro motivo inventado para finalmente no terminar apretando el botón.

Así que tras años dándole vueltas a la idea aquí me tienes contando mi historia como inicio de este blog en el que uniré dos de mis pasiones, la fotografía y el periodismo.

Siempre me atrajo la imagen tanto estática como en movimiento y de esa pasión nace hoy esta web y blog que lleva como nombre territorio fotográfico. Con ella me estoy dando la oportunidad de equivocarme y de poder corregirme porque es la única forma de conseguir alcanzar mis metas. Romper con los síntomas del Síndrome del impostor y que con tu feedback en los comentarios lo lograremos.

Si quieres estar al tanto de lo nuevo del mercado en noticias, cámaras, objetivos, libros, software y demás accesorios te invito a que me acompañes en este viaje. Aquí damos el primer paso de un largo camino, pero no olvides que este va a ser tu nuevo punto de encuentro de los que nos apasiona la fotografía. ¿Te apuntas?.

Y ahora en serio, ya puedes cerrar la pantalla y salir a tomar esa foto que te acerque a tu meta de convertirte en el fotógrafo o fotógrafa que quieres ser. Gracias por llegar hasta aquí y te espero pronto de vuelta.

3 COMENTARIOS

  1. Me alegro que hayas comenzado está andadura. Es bueno no desviarnos de lo que nos apasiona aunque a veces la vida nos lleve por otro camino. Ánimo y pa’lante!!

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