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Frederic Navarro

La fotografía digital no ha podido acabar con la fotografía química. De hecho, en los ambientes fotográficos, se vive un ambiente de resurgimiento de ésta que genera un gran interés entre los participantes.

Y uno de los proyectos que ayudan, desde la simplicidad del mismo, a mantener vivo este interés es el denominado La cámara con alas, un proyecto iniciado por Sergio Novo y que ya cuenta con unos años de andadura.

La idea base -comenta Novose dibujó en mi cabeza al buscar una manera de compartir con un amigo del extranjero un pequeño proyecto que consistía en que él disparara la mitad de un carrete con un tema determinado para acabarlo yo a este lado del charco y luego comparar… para hacer esto estaba buscando una cámara analógica sencilla y poco a poco, tomó forma.

La primera experiencia fue con una Olympus mju II, una cámara compacta muy fácil y versátil que nos dio muchísimas alegrías llegando a contabilizar unos cincuenta participantes y cerca de 33.000 kilómetros recorridos.

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Cristo Bolaños

De esta forma nacía lo que ahora conocemos como La cámara con alas,  y que consiste en que te prestan una cámara analógica, la usas durante unos días y la devuelves. Así de sencilla, y al mismo tiempo complicada, es la mecánica para participar.

Existe una lista en la que te apuntas, cuando llega tu turno se te avisa y en breve tienes la cámara en casa y haces todas las fotos que quieras y puedas durante una semana y luego la envías al siguiente destinatario.

Pero además de esto, también debes revelar las fotografías y enviarlas por email junto a un texto para publicarla en el blog y en el álbum de Flickr y así compartir tu experiencia con otros usuarios.

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Joana Valls

En la actualidad hay seis cámaras en circulación aunque este año terminan dos y entran otras tres. Las mismas son donadas por empresas, aunque también hay alguna donada por particulares.

De riesgos, anécdotas y regalos.

Aunque una iniciativa así correría el  riesgo de que alguna cámara se perdiera por el camino, Novo asegura que  en estos años han contado con la suerte de su parte y las nueve que han terminado su proyecto han llegado a destino.

Cuando se trata de coordinar a diferentes personas en diversos lugares siempre surge alguna complicación, como los retrasos que son muy comunes y recuerdo un participante de una de las primeras, una polaroid 600, que después de tenerla 3 meses, ¡ni siquiera la utilizó!.

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Gregorio Pérez

En la parte positiva, la iniciativa tomada por uno de los participantes en este proyecto de la cámara con alas. Se le ocurrió meter una piruleta para el siguiente participante y éste a su vez una foto para la siguiente y ahora es muy común recibir una cámara alada con un regalito.

Para el futuro asegura Novo que tiene abiertos varios frentes, no solo respecto a la introducción de otras cámaras que él mismo se encarga de gestionar directamente con empresas para lograr su colaboración, sino de micro-proyectos con funcionamiento diferente dentro de la línea y siempre en analógico si los trabajos que tengo y los niños me dejan tiempo.

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